Siempre un regalo es una muestra de cariño, agradecimiento y sinceridad. Cuando un regalo se da forzado se nota. Es por ello que la época navideña se convierte en el mejor momento para regalar, para demostrar los sentimientos a través de un objeto. Un regalo en navidad es un pretexto para acercarse a quién uno tiene aprecio, afecto o admiración. Un regalo debe de ser una sorpresa, darse cuando menos se espera, aunque en navidad, generalmente, se sabe que se recibirá algo… pero ¿qué?

Ya sea en el ámbito laboral, familiar o con las amistades los regalos son bien recibidos siempre, y más cuando se convierten en el regalo ideal que nos permitirá recordarlo por siempre. Todos tenemos un presente que aunque ya no exista, recordamos con cariño y a veces recordamos al regalo junto con la persona que nos lo obsequió… ese es el regalo ideal. Navidad es el momento del regalo perfecto.

La forma de envolver el regalo

Se dice, y bien dicho, que un regalo atractivo por fuera genera una mayor expectativa y cuidado que se tuvo a la hora de elegirlo. La forma en que esté envuelto demuestra el cuidado y aprecio que se tiene por la persona que lo recibirá. Un buen envoltorio debe de denotar buen gusto y estar acorde con la persona que lo recibe. La envoltura dirá el cariño que se tiene a la persona. Y en Navidad se tiene más cuidado por este detalle exterior que en otras épocas, ¿por qué será? Quizá porque en navidad aflora el cariño y los resentimientos y rencores se minimizan o desaparecen…

Cuidado con repetir un regalo en Navidad

Muchas veces son tantos los regalos que damos en estas fechas que podemos confundirnos de qué recibió cada quien y cuándo. Lo ideal es tener un fichero o libreta en donde se anote lo que se regala en cada ocasión a las personas con las que se tiene contacto constante como los amigos o familia en cumpleaños, aniversarios, logros, festividades y Navidad. De este modo, si anotamos lo que regalamos cada año no repetiremos el tipo de regalo las próximas veces. Se han dado los casos que la tía regale a los sobrinos “calcetines tejidos” todos los años, lo que puede convertirse en motivo de mofa cada año y que los sobrinos esperen sus “anhelados calcetines tejidos” en Navidad. Tal vez por tradición o por falta de atención a los sobrinos, este tipo de historias se repiten en muchas familias.

Agradecer el regalo

En algunas familias no se abre el regalo hasta el final de la reunión y está perfectamente correcto, o se abre en la intimidad. En otras familias una vez que se recibe, se abre lo cual es muy válido. Sin importar el momento que se abra, se debe de agradecer en un lapso no mayor a 24 horas, nos guste o no nos haya gustado el obsequio. El agradecimiento es parte de la educación y los buenos modales de las personas. Si alguien se tomó la molestia de hacernos un regalo por compromiso o lo hizo con todo su amor, el presente debe de ser agradecido, siempre.

El regalo ideal

El regalo ideal se hace conociendo a las persona, investigando todo sobre ésta. Hacer un regalo es un arte, poco a poco uno va conociendo mejor a quien regala, sus gustos, sus preferencias y hasta sus colores y talla. El regalo perfecto debe de nacer del corazón y en una mezcla de quién recibe y quién da es como se consigue.

No importa si se obsequia un regalo caro, fino, artesanal, certificado como autentico o seriado con pocos números, cuando la persona que lo recibe lo único que quiere es verte más seguido, convivir  más veces al año o estar a tu lado más tiempo.

¿Cómo saber qué quiere la persona?

En el momento de elegir debemos de pensar también en los sentimientos de las personas, poner atención a los detalles, a esas señales que nos envían y que en algunas ocasiones de manera silenciosa nos gritan lo que anhelan. Puede ser que nuestra pareja muere de ganas por unas pantuflas cómodas cuando llega del trabajo pero a la hora de buscarle un obsequio jamás caemos en cuenta los cientos de veces que nos ha dicho la necesidad que tiene de sus pantuflas que no ha comprado por falta de tiempo. Y terminamos comprando algo que de seguro le gustará pero que, quizá no le llegue al corazón por no prestar atención a los mensajes que nos envía.

En otras ocasiones tenemos la confianza de preguntar qué se quiere y puede ser que nos lo digan y podamos dar el regalo que la persona quería, es válido pero pierde el significado de sorprendernos al abrirlo.

El regalo debe ser espontaneo, pero atinado; seguro pero casual; con cariño pero también agradecido. Todas las virtudes de tu persona deben de estar en un regalo y su forma de envolverlo.

Artículo escrito por: Martha Aline De la Fuente

Mtra. Consultora en Imagen Pública

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