diarrea del viajero - Sana y Hermosa

¿Qué es Diarrea del Viajero?

Es la enfermedad más frecuente en personas que viajan principalmente a países en desarrollo (aunque no quedan descartados los países desarrollados) afectando entre 20-50% de los viajeros.

La diarrea suele ser leve y autolimitada, es decir, se quitará sin tratamiento alguno, pero sólo un 2 a 10% podrán sufrir de una diarrea prolongada y de éstos últimos el 10% tendrá complicaciones más serias. El principal origen de esta diarrea es por bacterias (80%).

¿Cómo prevenir la Diarrea del Viajero?

En adultos previamente sanos y sin condiciones de salud crónicas, este tipo de diarreas raramente se complican, pero pueden causar que tu viaje no sea placentero.

La comida y el agua no salubres son el principal origen de la diarrea del viajero y otras enfermedades.

  1. Lávate las manos continuamente. Esto no quiere decir que todo el tiempo estés desinfectándote, pero hazlo antes y después de ir al baño, así como, antes de comer.

Si estuviste agarrando animales u objetos que generalmente toca la gente, como pasamanos, dinero, botones del ascensor, perillas de puertas, cajeros automáticos, etc. límpiate las manos más seguido. Si no hay donde lavarte con agua y jabón, puedes usar geles desinfectantes de base de alcohol, fíjate que contengan al menos 60% de alcohol. Procura no tocarte ojos, nariz y boca; si tienes que hacerlo, de preferencia hazlo con las manos limpias.

2. Ingiere comida y bebidas en lugares se vean higiénicos. Procura no ingerir alimentos crudos. Los bufetes, aunque apetitosos y baratos, pueden llevar tiempo servidos, lo que hace que bacterias nocivas se desarrollen. Trata de comer frutas y vegetales previamente lavados y/o desinfectados. Si tú puedes lavar o pelar tus vegetales crudos, mejor. Si vas a ingerir huevo, que esté bien cocinado, no crudo o tibio.

3. Consume agua embotellada, filtrada o hervida previamente; el agua de la llave puede estar contaminada. Evita el hielo si no sabes su origen (agua hervida). Puedes usar tabletas o sobres con polvo purificadores de agua (estos generalmente traen cloro o iodo) siguiendo las indicaciones de cómo usarlos, a veces es necesario esperar varias horas hasta que mate los gérmenes.

4. Comer en la calle puede ser riesgoso, piénsalo bien. Por lo menos lávate las manos antes de comer.

¿Antibióticos para Diarrea del Viajero?

Aunque está demostrado que el uso de antibióticos puede prevenir la diarrea del viajero, ésta práctica no está libre de efectos secundarios, alterando principalmente la microbiota intestinal y dando inicio a cepas bacterianas cada vez más resistentes y agresivas. Por lo tanto, no es recomendable ingerir antibióticos como prevención.

Uso de probióticos.

Los probióticos son suplementos microbianos que conllevan un beneficio a la salud, es decir, son las bacterias “buenas”. Su utilidad en este tipo de diarrea es que previenen la colonización por las bacterias dañinas, además de incrementar respuestas inmunes tanto específicas como inespecíficas. Otro beneficio de los probióticos es que son muy baratos y fáciles de conseguir y tienen muy pocas reacciones adversas.

Las bacterias patógenas o “malas” más identificadas son Escherichia coli, Campylobacter, Shigella y algunas especies de Salmonella.

¿Qué Son Los Probióticos, Prebióticos Y Las Bacterias “Malas”?

Aquí hacemos un paréntesis para entender de qué hablamos.

Los probióticos son microorganismos de la microbiota; la microbiota son el conjunto de éstos microorganismos que pueden vivir en diferentes partes del cuerpo, por eso debemos hablar de la microbiota intestinal, microbiota oral, microbiota genitourinaria, microbiota de la piel, etc; el microbioma es el conjunto de todas las microbiotas y sus genes en el cuerpo.

Los prebióticos son esos alimentos que ingerimos y que favorecen que éstos probióticos crezcan y cumplan sus mecanismos de defensa, síntesis de hormonas o neurotransmisores, degradación de alimentos, etc.

Las bacterias “malas”, son aquellas que habitan nuestro cuerpo y mantienen un equilibrio con los microroganismos “buenos”, es decir, son necesarias para el correcto equilibrio del microbioma general. Cuando éstos “malos” crecen de más o se ingieren de más, se vuelven patógenos y causan enfermedades.

La importancia de cómo mantener este equilibrio no sólo radica en ingerir probióticos, sino en mejorar nuestras medidas de higiene y tener precaución de dónde y qué comemos.

Pero pensemos en los probióticos como en una semilla de una flor, si no la regamos adecuadamente, en este caso con prebióticos, nuestra semilla no germinará y morirá. Por lo tanto, debemos comer saludablemente. Hay alimentos que favorecen el crecimiento de las bacterias “buenas” y otros de las bacterias “malas”.

Alimentos que benefician nuestra microbiota intestinal: frutas y verduras frescas de temporada, frutos secos, avena, vino tino (moderadamente), miel de abeja (siempre y cuando no haya alergias al polen), grasas saludables (coco, oliva, pescado, aguacate, semillas y cacao).

Alimentos que favorecen a las bacterias perjudiciales: comer en exceso trigo (no sólo en personas con intolerancia al gluten o enfermedades celíacas) y azúcar refinadas (casi todo los alimentos preparados).

Alimentos que son antibióticos naturales que ayudan a combatir infecciones: alimentos de origen vegetal (ajo y cebolla crudos, jengibre, cúrcuma, canela o pimienta).

¿Qué sabemos de los probióticos en la diarrea del viajero?

Aunque aún hay estudios contradictorios, se sabe que algunas cepas de probióticos pueden disparar la inmunidad, prevenir la diarrea del viajero y disminuir los síntomas digestivos.

La acción de los probióticos puede ser disminuir la duración de la enfermedad hasta en 1 a 2 días, pero esto dependerá del tipo de bacteria, el sistema inmunológico de la persona, así como su historial de enfermedades. Es por eso que los resultados pueden ser tan diferentes en cada persona.

Los probióticos más estudiados y que han demostrado mayor efectividad son Lactobacillus reuteri, Lactobacillus rhamnosus y la levadura de Saccharomyces boulardii. Otros probióticos siguen en estudio y han demostrado ser útiles para prevenir esta enfermedad.

Artículo escrito por: Dr. Carlos Armenta

Pediatra, Neonatólogo y Neuro _Neonatólogo