El Perdón

el perdón

El perdón es renunciar al enojo o resentimiento en contra de la persona que nos ofendió.

Es recordar sin que te duela. Puede ser un acto de coraje para unas personas pero otras piensan que es una confesión de debilidad. Todo depende de tu actitud. Si tú sientes que debes  vengarte, entonces estás muy lejos de perdonar. El perdón no es para hacer libre a quien te ofendió sino es para que tú te liberes. Hay que reconocer el daño que se ha hecho, dejar la ira y buscar la reconciliación más no la venganza.

Hay cuatro pasos para llevar a cabo el perdón:

Reconoce el daño. No sólo es saber qué te duele sino buscar cuál fue la causa. Es investigar cual fue el origen, dónde sucedió, cuándo, quién participó. Lo que vemos a menudo es el fruto que se llama resentimiento, rencor o amargura; difícilmente entendemos cuál fue la raíz. Puede ser un comentario; la actitud de una persona; las palabras de alguien que estimabas etc.

Controla el enojo. Es darte cuenta que no puedes controlar las circunstancias ni a la gente involucrada pero si puedes controlar tu reacción. El enojo es como cuando estalla un volcán. Al hacer erupción lanza lava hirviendo de más de mil trecientos grados y eso no sólo quema sino que destroza todo lo que hay a su alrededor. Las investigaciones dicen que una tierra que ha sido quemada por la lava del volcán tarda más de cien años en recuperarse. Así son las consecuencias del enojo. Decimos palabras que lastiman a las personas que estimamos y a veces es para siempre.

La comunicación es básica. El perdón es auténtico sólo cuando va acompañado de humildad. La humildad implica reconocer mis propios errores y saber que tengo la necesidad de ser perdonada. La humildad te dice que debes reconocer que tú fallaste y por lo mismo entiendes que debes airear, eso motiva a comunicarte, a declarar que fallaste, que cometiste errores. Es necesario que busques el momento propicio para hablar. Pide permiso para ser escuchada, para aclarar los malos entendidos si se puede, o bien sólo para hacer una confesión de la agresión que cometiste y mostrar tu arrepentimiento.

Repara el daño. Cuando hay una relación rota o dañada es necesario repararla. Es lo mismo que una herida en el cuerpo. Ya que reconociste el daño y pediste perdón es necesario ofrecer un plus. Esto puede ser procurar el bienestar de la persona si está a tu alcance, o tal vez entregar algo material que sea justo por la ofensa.

Tips para practicar el perdón

Haz un examen de conciencia. A veces con tan sólo una pregunta sencilla puedes darte cuenta si has lastimado a alguien. Por ejemplo llama a tu esposo, familiar, amiga o a cada uno de tus hijos e hijas y haz la siguiente pregunta: ¿te he hecho alguna promesa que no te he cumplido? Y si responden afirmativamente entonces pide perdón. Si puedes cumplir la promesa, apresúrate hacerlo pero sino entonces repara el daño, ofrece algo a cambio que si puedas cumplir.

Otra manera puede ser escribir. Si no puedes hablar con la persona, escribe de tu arrepentimiento, si está a tu alcance entregar la carta o enviar el correo electrónico hazlo y sino guárdala para ti hasta que tengas el valor de entregarla o de pedir perdón en persona.

Artículo escrito por: Jakie García Vázquez.

Experta en Valores y Equidad de Género

Determinación

determinación

La determinación es analizar circunstancias clave para llevar a cabo la decisión final.

Es tener la firme convicción de dar un paso adelante y no regresar atrás nunca.  Es saber llegar al corazón del asunto y tomar la acción definitiva que te hará mejorar.  La determinación tiene tres elementos:

  1. Infórmate. La persona que tiene información tiene poder. Entre más sabes menos ignorancia tienes. La Biblia dice: mi pueblo muere por falta de conocimiento.  Napoleón decía sí quieres ser soldado, debes conocer la historia.  El internet, los libros, las investigaciones serias de universidades y el conocimiento de personas que ya vivieron lo mismo que tu puede ayudarte a finalizar decisiones difíciles.
  2. Haz lo que tienes que hacer. La determinación es una fuerza por dentro tan poderosa que te impulsa hacer las cosas. Esa fuerza debe tener como motor ayudar a los demás, hacer lo correcto. Es hacer lo que debes hacer y no lo que quieres hacer o lo que quieren que hagas. Debes dar un paso para adelante y no echarte para atrás.
  3. Llega hasta el final. Debes informarte, tomar acción y llegar hasta el final. Debes estar segura de no tomar una decisión por salir del paso, sino por una convicción, de ese modo aunque se presenten obstáculos, podrás superarlos y llegar al objetivo que te propusiste. En la determinación no se vale aventar la toalla, hay que continuar con certeza.

Tips para practicar la determinación.

Escribe una lista de decisiones que sabes debes tomar. Las cinco más importantes.

Pide consejo a personas que te aman, que te conocen bien o a quienes que ya pasaron por una situación similar a la tuya y salieron bien libradas.

Ya que hayas decidido qué hacer, escribe los pros y los contras de cada decisión.

Por último da el gran paso. Con la cabeza fría y escuchando a tu corazón ve adelante.

Artículo escrito por: Jakie García Vázquez.

Experta en Valores y Equidad de Género

La Valentía

La valentía es una fuerza interior poderosa para enfrentarse a una situación difícil.

Es la confianza de tener la certeza de hacer lo correcto aunque sea riesgoso. Es hacer un compromiso y defender lo que es cierto y justo.

Es la persecución a toda costa de lo que sé que es conveniente y correcto hacer.

Los tres elementos de la valentía son:

  • Sé disciplinada. No puedes improvisar. El acto de tener valor para iniciar una acción debe pensarse, actuar y no parar hasta conseguirse. Elaborar un pequeño plan de acción sería lo ideal para mantener la guía de pasos a seguir.
  • Confronta. Enfréntate a tus temores. Habla lo que tengas que hablar. Atrévete a exponer tus convicciones. Enfrenta lo que sabes que no es correcto. No tengas miedo de ser intimidada. Piensa que si lo haces te sentirás mal unos momentos pero estarás satisfecha toda la vida. Ten la convicción de morir por lo que tú estás dispuesta a creer.
  • Vence obstáculos. Los obstáculos son dificultades que vamos a tener que afrontar. Cuando hemos terminado de vencer uno, ahí viene el otro. Son parte de nuestra vida, de nuestro crecimiento. La fe es un factor poderoso que puede hacer que los libres con facilidad. Creer lo que no se ve con la convicción de que si llegará es una fuerza que nos motiva a derribar problemas y dificultades.

Tips para practicar valentía

Traza un plan de acción.

  1. Ubica tu temor.
  2. Visualiza como te ves si ese temor no lo tuvieras
  3. Escribe pequeñas acciones para vencerlo
  4. Imagina las caras de las personas que te quieren cuando vean que lo has vencido.
  5. Pon en práctica cada una de esas acciones todos los días.

Recuerda que el miedo sólo se puede vencer con la acción.

La valentía es una fuerza interior poderosa para enfrentarse a una situación difícil.

Es la confianza de tener la certeza de hacer lo correcto aunque sea riesgoso. Es hacer un compromiso y defender lo que es cierto y justo.

Es la persecución a toda costa de lo que sé que es conveniente y correcto hacer.

Artículo escrito por: Jakie García Vázquez.

Experta en Valores y Equidad de Género

La Generosidad

Generosidad

La generosidad es dar libremente después de haber cubierto mis necesidades.

Es un acto noble, sublime que enaltece al ser humano. Es un acto de voluntad, de convencimiento de hacer el bien. Pero no debemos dar lo que por derecho le corresponde a alguien. Me refiero a que si tienes pareja e hijos o hijas, tu deber es darles primero. Ya después de saber que tienen satisfacción, entonces puedes dar a otras personas. Nada es generoso que no sea justo. Tampoco puedes dar a quien puede obtener pero tiene flojera de hacerlo. Eso no es generosidad. Tienes que tener la suficiente sabiduría de dar lo que se necesita y no lo que te piden.

La generosidad tiene tres elementos:

Comparte lo que tienes. Conoce tus recursos. Dinero, tiempo, palabras de aliento, afecto, actos de servicio. Ahora que los conoces, adminístralos. Encuentra la manera de distribuirlos equitativamente. Tú necesitas tiempo para ti; darte recompensas económicas por cumplir metas y objetivos; tu familia necesita tiempo de calidad, abrazos, besos, palabras de aliento y dinero. Ya que tengas esas áreas cubiertas, ahora comparte con personas externas. No te quedes con nada que sabes puede servirle a otras personas.

Adopta una organización de ayuda a los demás. La mejor manera de encauzar tu generosidad es dar. Da con gusto, lo mejor de ti, con las mejores intenciones. Puedes sentirte identificada con alguna causa en común para ayudar. Hay asociaciones contra el maltrato de animales; enfermedades como el cáncer; niñas y niños abandonados; trata de personas; para fomentar la cultura emprendedora; contra las drogas; personas de la tercera edad etc. Busca un tiempo para investigar con cuál quisieras trabajar ya que puede ser con tu tiempo, en especie o con dinero. El ejército de salvación que hay casi en todo el mundo puede ser también otra opción.

El mejor regalo eres tú. Sin duda cuando tú das de corazón a otro corazón mueves a la humanidad. Puede ser en el trabajo, en la familia o a la sociedad, cuando das de tu voluntad hay un gran impacto. Tu tienes cualidades, valores, talentos, habilidades que los demás necesitan. Sabes que dentro de ti hay mucho más de lo que se ve. Hay una persona dispuesta a darse a los demás con la mejor actitud positiva sin esperar nada a cambio. No lo hagas por recompensa ni por temor, da lo mejor de ti siempre que se presente la oportunidad.

Tips para practicar la generosidad

Busca una asociación de ayuda de acuerdo a tus vivencias, a tus ideales. Involúcrate. Haz el compromiso de dar de tu tiempo, de cosas que tienes en casa que sabes que pueden ser de utilidad a otras personas.  Hazlo con constancia. Decide dar sí es tu tiempo, una vez a la semana o cada quince días. Sí lo que donarás son cosas materiales entonces cada 3 meses toma tiempo y saca de lo que tienes.  Pero sin duda lo mejor será darte a ti misma. Tus cualidades, talentos y virtudes son las que otras personas necesitan de ti. Tu amor por los demás será la mayor muestra de generosidad.

Artículo escrito por: Jakie García Vázquez.

Experta en Valores y Equidad de Género